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CODHEM LLAMA A PREVENIR LA VIOLENCIA CONTRA MENORES COMO EFECTO DEL CONFINAMIENTO DOMÉSTICO

En México, seis de cada diez niños, niñas y adolescentes sufren métodos de disciplina violentos por parte de sus padres, madres, cuidadores o maestros, que vulneran su derecho a una vida libre de cualquier tipo de violencia, informó la jefa del Departamento de Promoción y Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), Estefanía Pérez Jiménez.

En el marco de la capacitación virtual brindada acerca de la “Prevención de la violencia contra niñas, niños y adolescentes en el encierro, por la contingencia sanitaria”, la especialista señaló que es fundamental estar pendientes del estado emocional de las y los menores, pues en situaciones estresantes como la pandemia por COVID-19, pueden presentar dificultad para dormir, pesadillas, enojo, angustia o miedo, debiendo recibir la atención necesaria de los adultos que los rodean.

Expuso que muchos niños y niñas viven violencia dentro de casa en formas tan simples como un manotazo, un grito, acciones que suelen justificarse como formas de disciplina, pero que tienen un impacto negativo en su desarrollo personal y autoestima; por tanto, es fundamental mantener la calma, tener paciencia y comunicarse respetuosamente con los menores, sobre todo los adolescentes.

Pérez Jiménez afirmo que ningún tipo de violencia es justificable y que los Estados tienen la responsabilidad primordial de hacer valer los derechos de niñas y niños a la protección y al acceso a los servicios, además de fortalecer la capacidad de las familias para proporcionar cuidados en un entorno seguro, que supere cualquier forma de vulnerabilidad como son la edad, el género, la raza, el origen étnico, la discapacidad o la condición social.

Indicó la importancia de que madres y padres de familia sean física y mentalmente saludables, para estar en capacidad de brindar el trato y la atención que necesitan sus hijas e hijos; además, en una situación extraordinaria como la que se vive actualmente, se pueden afianzar los lazos familiares y prevenir la violencia, aprovechando para conversar con ellos, escucharlos y explicarles con claridad lo que ocurre para que recuperen la tranquilidad.